En memoria de Ricardo Flores Magón


JORNADAS MAGONISTAS 2010
noviembre 17, 2010, 5:40 pm
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Jornadas 2010
noviembre 16, 2010, 9:59 pm
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¡Ya estamos listos para las Jornadas Magonistas 2010!

Jornadas Magonistas 2010 en Monterrey 

SÁBADO 20 DE NOVIEMBRE

3.00 PM

  

SERIE DE CONFERENCIAS

“HISTORIA, INFLUENCIAS Y PERSPECTIVAS

DEL PENSAMIENTO MAGONISTA”

RockAmérica (venustiano carranza 749 nte)

 

 DOMINGO 21 DE NOVIEMBRE

 10:00 am

 

MARCHA – MÍTIN 

DE COLEGIO CIVIL AL MONUMENTO A FLORES MAGÓN-20.Por segundo año se realizan las Jornadas Magonistas con la participación unitaria de individuos, colectivos y organizaciones, esta vez como parte de los Dos Días deColectividad #15. Contaremos con la participación de docentes, sindicalistas, ex mineros y jubilados. Habrá venta de libros y material literario, proyección de videos, convivencia entre compañeras y compañeros y más…

(PORFIRIO DÍAZ Y JUAN IGNACIO)



Ponencia colectiva del CRC
diciembre 19, 2008, 1:12 am
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Abajo reproducimos la ponencia preparada por los compas del Comité de Resistencia Clasista, que desde una perspectiva obrera revolucionaria nos señalaron que el pensamiento y el ejemplo de Ricardo Flores Magón y los valientes combatientes magonistas continúan siendo el eje de la lucha de las trabajadoras y trabajadores por conquistar su liberación.

Noviembre 22 del 2008, Monterrey, Nuevo León

 

 

 

Algunas lecciones del Magonismo para la lucha revolucionaria actual de la Clase Trabajadora

 

En las siguientes líneas me propongo analizar de manera breve los principios fundamentales del pensamiento del gran revolucionario mexicano Ricardo Flores Magón, pasando por algunas partes de su historia, su verdadero significado y naturaleza social, así como demostrar que este mismo pensamiento guarda una impresionante vigencia con la realidad actual pese a que van ya más de cien años de su enunciación y defensa por los primeros magonistas.

 

La importancia de la vigencia del pensamiento de Flores Magón es crucial para la difícil situación en la que se encuentra la Clase Trabajadora en estos días, pues de articular o no una ideología nacida de nuestras propias necesidades como trabajadores, y un programa que pueda agrupar bajo una sola bandera al grueso de los sectores industriales y comerciales del pueblo productor dependerá que nuestra actual lucha se encamine hacia la victoria definitiva tras hacer pedazos la explotación y opresión a la que nos someten los ricos y los gobiernos.

 

Ricardo Flores Magón y los bravos militantes del Partido Liberal Mexicano (PLM) fueron, en su tiempo, los auténticos representantes de las aspiraciones de los trabajadores del campo y la ciudad de nuestro país, y pese al tiempo que a pasado de su admirable lucha hasta nuestros días, con todo y sus errores y aciertos, es preciso que desde la trinchera obrera recuperemos esta importante aportación que realizaron estos verdaderos revolucionarios al amplio pensamiento proletario para una aplicación militante actual basada en las lecciones históricas que nos legaron estos compañeros.

 

Los magonistas: la tendencia obrera y revolucionaria

 

Al hablar de la generación que puso en práctica los principios defendidos por los Flores Magón, necesariamente hablamos de una generación de hombres y mujeres valientes que, al pie del cañón, defendieron gallardamente los principios de la liberación económica de los trabajadores que perseguían los directores de Regeneración desde el exilio, y que llevaron hasta el corazón industrial de México donde iba naciendo la Clase Obrera que sufría las inhumanas condiciones de explotación a las que los sometían los lacayos porfiristas al servicio de los explotadores extranjeros.

 

Como resultado de la propaganda y agitación revolucionaria de esta generación de magonistas, del lado de las condiciones económicas de explotación a las que se sometía a los trabajadores, resultaron la histórica Huelga de Cananea, Sonora, y la inolvidable rebelión  obrera de Río Blanco, Veracruz. Los magonistas encausaron la rabia proletaria que provocaba la explotación y la humillación extranjeras.

 

Esto lo comprobamos al observar que los que estaban al frente de la Huelga de Cananea no eran otros que los magonistas Antonio P. Araujo, Lázaro Gutiérrez de Lara y Enrique Bermúdez, activos militantes del PLM, levantando la consigna “Cinco pesos, ocho horas”, a la par de preparar a los obreros industriales para la lucha revolucionaria que tenia como propósito unificar a los mineros en contra del explotador William Greene[1] y el lacayo gobierno de Porfirio Díaz.[2]

 

En Río Blanco, Veracruz, José Neira, Porfirio Meneses, Juan Olivares, y otros obreros magonistas más, dirigieron la rebelión de los trabajadores textiles  que terminó, tras varios triunfos económicos para los hilanderos veracruzanos[3], en la quema de tiendas de raya y casas de ricos, enfrentamientos con las fuerzas del orden, el saqueo a casas de empeño y ocupaciones de estaciones de ferrocarril hasta la cruenta y cobarde masacre de cientos de obreros, mujeres y niños que se inicio el 8 de enero de 1908, a los que siguieron los intentos de levantamiento armado en los años siguientes que, después de la delación y la pésima organización y coordinación de los mismos, terminaron en la momentánea derrota para el PLM y los trabajadores que sostenían, en la acción, el programa revolucionario de los magonistas.

 

Ahora bien, de estas lecciones históricas podemos concluir que para que el Poder Obrero pueda enfrentarse al de los ricos, es decir, al Gobierno y los distintos grupos armados (legales y no)de los ricos, es necesaria la organización, y la lucha constante de la clase obrera.

 

Sin embargo, la lucha y la organización de los trabajadores solo puede lograrse, sin caer en una estéril y ocasional lucha impulsada por necesidades inmediatas sin una visión revolucionaria, por la intervención  de los elementos más avanzados de la Clase Trabajadora, agrupados bajo un mismo ideal,  un programa nacido de las necesidades del resto de la clase y que este basado en la democracia obrera directa, es decir, basado y sostenido en una dirección nacida desde el propio movimiento obrero, desde los centros de trabajo, quedando a la fracción avanzada, a los revolucionarios, el trabajo de orientar, impulsar y desarrollar la lucha económica a una lucha social que busque la destrucción definitiva del capitalismo.

 

En otras palabras, los obreros revolucionarios debemos, como nos lo señala la experiencia del magonismo, luchar por unir al resto de nuestra clase explotada bajo las banderas del clasismo, y elevar esa misma lucha a una de carácter más social (sin abandonar el plano económico), es decir, revolucionario, a través de la propaganda, la agitación y la organización revolucionarias, pero siempre, y quiero ser muy claro sobre este punto, manteniendo un origen de clase, es decir, siendo obreros revolucionarios explotados que, como el resto de nuestros hermanos de clase, se mantengan y sostengan la lucha desde los centros de producción como auténticos trabajadores.

 

Y esta lucha, como un fenómeno social, con historia y todo, este conflicto entre las clases sociales se traslada a todos los ámbitos de nuestras vidas, desde donde debemos defender nuestras aspiraciones e intereses, la historia misma es uno de los campos donde los revolucionarios debemos dar la lucha, la lucha clasista.

 

Las lecciones del magonismo en la “Revolución mexicana”

 

Desde nuestras escuelas, que en realidad son apéndices donde se reproduce la dominación a la que nos someten los explotadores, se propinan golpes al movimiento de los trabajadores a través de la sepultura de nuestra verdadera historia como clase explotada, pues a los capitalistas interesa que los trabajadores reproduzcamos su ideología y sus valores, y arrojemos al rincón del olvido, nuestras experiencias históricas que, en el largo camino de nuestra liberación, son las herramientas necesarias para nutrir y desarrollar nuestras actuales luchas hasta que eliminemos de la faz de la tierra todos los restos de la explotación y miseria que produce y reproduce este sistema de ricos.

 

Sin embargo, el trabajo de honestos historiadores no es suficiente para esta vasta tarea, los trabajadores revolucionarios, además de sostener este sistema de explotación y robo con nuestro trabajo en las empresas y las fábricas, debemos rescatar nuestra propia historia y difundirla por el grueso de nuestras filas mediante nuestra prensa escrita, en nuestros mítines, en nuestras manifestaciones, asambleas, acciones y toda actividad que se encamine a nuestra liberación, debemos recuperar nuestra memoria histórica, como un paso más que nos ayudará a consolidar nuestras fuerzas para derrocar a nuestros enemigos de clase: los ricos y el gobierno.

 

Debemos aplicar las enseñanzas y lecciones de la historia, a nuestra realidad concreta.

 

De otra manera, ¿esperaremos a que nuestros enemigos hagan la tarea que es solo de nosotros?, ¿necesitamos acaso los trabajadores que los demás resuelvan asuntos que solo nos pertenecen a nosotros mismos? La Clase Trabajadora, compañeros, se basta a sí misma para encaminarse a su propia liberación, que solo, y a nadie más que a ella interesa.

 

Un ejemplo claro se esto en nuestro país, es el evento histórico conocido como “Revolución Mexicana” en el que, sin embargo, confluyeron diversas fuerzas que defendían intereses no solo diferentes, si no incluso contarios e irreconciliables.

 

En la “Revolución Mexicana” se jugaron dos destinos, de una lado, la esperanza obrera y campesina, representada por el PLM y los zapatistas, del otro, la reacción burguesa, orientada en el porfirismo y el anti-releccionismo de Francisco I. Madero, primero, después en los movimientos armados que animaron  burgueses como , De la Barra, Victoriano Huerta, Álvaro Obregón, Venustiano Carranza y demás caudillos que lucharon por la continuación del régimen de explotación y miseria.

 

Por esto, en pleno despliegue revolucionario, en los primeros meses de 1911, Ricardo Flores Magón marcaba claramente las diferencias entre los fines que perseguia el magonismo y los que orientaban al maderismo, en Regeneración dijó:

 

“La revuelta de Madero no puede llamarse Revolución. El movimiento del Partido Liberal Mexicano sí es una verdadera revolución. ¿Por qué? Es fácil decirlo. Las masas inconcientes que han tomado el fusil para luchar en las filas maderistas han sido empujadas por la desesperación. Los compañeros que combaten en las filas liberales han ido a la lucha, convencidos de que es un acto de justicia expropiar la tierra a los ricos para entregárselo a los pobres.

 

“La desesperación podrá formar caudillos y nuevos tiranos, pero la convicción ilustrada, la conciencia de la finalidad social de la lucha, la certeza de que se lucha contra la clase capitalista, no puede formar tiranos, no puede formar caciques por que no es para eso para lo que los compañeros liberales empuñan las armas si no para librar a un pueblo de la cadena del Capital (…)

 

“Las revoluciones que deben responder a una finalidad social para que puedan ser consideradas como tales. De lo contrario son solo revueltas políticas.”[4]

 

Con esto, Flores Magón marco, a manera de que no pueda interpretarse de muchas formas, las aspiraciones que perseguían y defendían los revolucionarios del PLM que, como vemos, eran contrarios a los que defendió Madero, quien sintetizaba todas sus aspiraciones en su consigna de “sufragio efectivo, no reelección”, que invitaba al pueblo pobre y hambriento de México a depositar sus esperanzas en las urnas de los ricos en lugar de tomar, como sostenía el magonismo, la tierra y ponerla en posesión de los trabajadores así como las fábricas y todos los medios para producir, trasportar, almacenar y distribuir las cosas y servicios necesarios para la libertad y el bienestar de los trabajadores.

 

O sea, los ricos que formaban las fuerzas de Madero, querían únicamente derrocar la dictadura de Díaz que ya no servia a sus intereses (aunque pertenecían a la misma clase explotadora defensora del sistema de propiedad privada) sin tocar de fondo la cuestión social (es decir, la desigualdad y la injusticia que vivía el pueblo pobre mexicano) que impulso a los campesinos y obreros a las filas maderistas, mientras que los magonistas, verdaderos representantes de las aspiraciones populares, llamaban a los trabajadores a arrebatar a los ricos lo que realmente permitiría conquistar la libertad y el bienestar de los explotados y oprimidos: la tierra y las fábricas.

 

A través de Regeneración, a los trabajadores era enviado el mensaje de su deber histórico como clase explotada, la ardiente pluma de Flores Magón sentenciaba:

 

“No os dejéis engañar, mexicanos, por los que, temerosos de vuestra acción revolucionaria, tratan de adormeceros con reformitas que no salvan. El gobierno ha comprendido que os rebeláis por que tenéis hambre, y trata de calmar vuestra hambre con una migaja de pan.

 

“Entended que hay que abolir el derecho de propiedad privada de las tierras y las industrias para que todo: tierra, minas, fábricas, talleres, fundiciones, agua, bosques, ferrocarriles, barcos, ganados, sean propiedad colectiva, dando de este modo muerte a la miseria, muerte al crimen, muerte a la prostitución. Todo esto hay que hacerlo por la fuerza, a sangre y fuego.

 

Los trabajadores por sí solos, sin amos, sin capataces deben seguir moviendo las industrias de toda clase, y se concentrarían entre sí los trabajadores  de las diferentes industrias para organizar la producción y la distribución de las riquezas. De esta manera, nadie carecerá de nada durante la presente revolución”.[5]

 

Mientras Madero, a quien se otorga el titulo de “apostol de la democracia mexicana” cada 20 de noviembre, una democracia de y para ricos luchó unicamente por hacer “efectivo” el derecho a votar, y fundar, en suma, una república burguesa (…y) vivir a costa del sufrimiento y la explotación del proletariado, la continuación de la desigualdad social, la subsistencia del capitalista, la división de la familia humana en dos clases: la de los explotadores y la de los explotados[6], los revolucionarios magonistas invitaban a la clase obrera:

 

“¡A la lucha! A expropiar con la idea del beneficio para todos y no para unos cuantos, que esta (la revolución) no es una lucha de bandidos, sino de hombres y mujeres que desean que todos sean hermanos y gocen, como tales, de los bienes que nos brinda la naturaleza y el brazo y la inteligencia del hombre han creado, con la única condición de dedicarse cada quién a un trabajo verdaderamente útil.”[7]

 

      Por lo que el Partido Liberal Mexicano reconocia:

 

       (…) que todo ser humano, por el solo hecho de venir a la vida, tiene    

      derecho a gozar de todas y cada una de las ventajas que la civilización

      moderna ofrece, por que esas ventajas son el producto del esfuerzo y el    

      sacrificio  de la clase trabajadora de todos los tiempos(…)

 

  “(…)que el llamado derecho de propiedad individual es un derecho inicuo,  

 por que sujeta a la mayoria de los seres humanos a trabajar y sufrir para la satisfacció, y el ocio de un pequeño número de capitalistas.

 

(…)que la autoridad y el clero, son el sostén de la iniquidad del Capital.”[8]

 

A mi punto de vista, compañeros, el camarada Ricardo Flores Magón, planteó las cosas de manera tan clara que es imposible no entenderlo, ¡solo los ricos se contentarian con esto! ¡solo los explotadores y gobernanates disfrutarian esto!

 

Mientras en la sociedad actual siga existiendo el derecho de unos pocos a disfrutar del trabajo de la mayoria trabajadora, sostenido por la acción malechora de un gobierno del hombre por el hombre por bueno que pretenda ser, mientras los trabajadores estemos sumidos en la ignorancia y la pobreza, o sea, en la esclavitud social, la libertad real, de desarrollar nuestros talentos y facultades, disfrutar del producto de nuestro trabajo será imposible.

 

Ayer, en tiempos de Magón, camaradas, nuestros enemigos eran los empresarios mineros y textiles nacionales y extranjeros, eran los Díaz, los Corral y los Madero, eran los vendidos periodicos de ricos Los Angeles Time y El Imparcial, hoy son los poderosos burgueses y el imperialismo, son los Slim, los Zambrano, los Garza Sada, son los Calderon y los AMLO, son las complices Televisa, Tv Azteca y la vendida prensa burguesa, asi como las empresas Shell o Standar Oil, son estos los verdaderos enemigos de los trabajadores, los grandes ricos, el gobierno, los medios de comunicación complices y las grandes empresas internacionales, que solo serán derrotados cuando nosotros, los trabajdores, arrebatemos resueltamente de las manos de los explotadores las tierras y los centros de trabajo y los pongamos bajo nuestro control para beneficiarnos directamente y garantizar un futuro de libertad y bienestar a nuestros hijos y sus familias.

 

Estas han sido las grandes enseñanzas de la experiencia magonista, la lucha obrera que se encamine hacia la liberación económica de los trabajadores del campo y la ciudad mediante la expropiación violenta de todos los medios e instrumentos que nos permitiran garantizar nuestro bienestar y el de nuestras familias, que nos permitira construir un nuevo edificio social que sea levantado de abajo hacia arriba y que se organizará sobre bases humanas y libres, por la asociación natural y espontanéa de todos los trabajadores liberados por su propia acción revolucionaria.

 

Lamentablemente por distintas razones el magonismo perdio fuerza y la revolución se encaminó hacia una salida política, hacia una salida meramente burguesa sobre la que se creo un sistema social que únicamente beneficio a la clase explotadora, que pudó desarrollarse como clase a costa de la esclavitud de nuestros antepasados proletarios.

 

Ahora es tiempo de salvar nuestra historia y utilizar sus enseñanzas para luchar en nuestro presente y cambiar de esta manera nuestro futuro.

 

Hacia la verdadera liberación y el triunfo definitivo

 

Pero es preciso no ser ingenuos, en el momento actual, los trabajadores nos vemos ante un peligro inmenso que solo podrá ser superado con una gran obra de organización y lucha clasista, ¡hasta vencer!.

 

Habló, compañeros, de la creciente militarización de nuestro país. Los militares en la calle, queramos o no, es uno de los mayores obstaculos que entorpece, retrasa y aplasta los esfuerzos de los trabajadores por conquistar nuestra liberación; aunque, si a alguien queda una duda, lo invito a que se pregunte ¿no fue este uno de los mayores obstaculos con los que se tuvieron que enfrentar los magonistas, partiendo incluso al exilio, desde donde se direccionaba el movimiento?

 

Contra esto, no esperemos ninguna iniciativa real y efectiva del gobierno, ¡los militares a los cuartes!

 

O que decir, compañeros, de las reformas que machacan lo que queda de las históricas conquistas que costaron tanta sangre, lágrimas y esfuerzo a las generaciones pasadas de valientes trabajadores, de extensas luchas, habló aquí, de las aprobadas reformas a la Ley del ISSSTE, de la Reforma Petrolera y los intentos patronales de aprobar la anti-obrera reforma a la Ley Federal del Trabajo (Ley Lozano).

 

Si los militantes obreros del PLM levantaron las consignas “Cinco pesos, ocho horas”, desafiando a la discriminación y la ultra-explotación yanqui, si defendieron “la abolición de las multas en San Lorenzo”, hasta el histórico y vigente “Tierra y Libertad”, hoy, a la Clase Obrera y el pueblo oprimido nos toca gritar y defender el: “Aumento salarial por encima de la inflación”, el “Seguro universal y de calidad para los trabajadores y sus familias”, pasando por el “No al saqueo y remate petrolero” hasta que queden las “Empresas y fábricas, bajo control obrero”.

 

Pero para que estas consignas quepan, y sean realizables en nuestra realidad, es preciso iniciar un proceso donde se construya la resistencia, donde se regrese golpe por golpe todos los atques que ha venido orquestando la patronal con su empresarial gobierno, puesto que, ¿no las leyes representan el estado en el que se encuentra la lucha de clases?, ¿no demuestra hasta que grado nos tienen dominados los explotadores? Y estando estas reaccionarias y anti-obreras reformas aprobadas como estan, ¿no es claro que nos esta propinando una seria paliza la burguesía con su gobierno complice?

 

Ante esto, levantemos la inmaculada bandera del clasismo, desconfiemos de los ricos, los gobierno y sus partidos políticos, aprendamos del magonismo y utilicemos sus enseñanzas para cometer nuevos errores que nos acerquen, más temprano que tarde, a una victoria defeinitiva.

 

Discutamos, estudiemos, organicemos, propagemos, agitemos, contruyamos la resistencia de clase desde donde los trabajaodres resisten, día a día, la explotación patronal: los centros de trabajo.

 

Que las enseñanzas de la historia no queden en las aulas, que salgan y tomen vida en las calles, en la marcha, en el bloqueo, en la huelga y el enfrentamiento, que la historia reviva en la práctica cotidiana y actual, los primeros esfuerzos actuales los han ido marcado, Atenco, Oaxaca, Sicartsa, Morelos y las batallas considerables que han librado nuestros hermanos de cadena a lo largo y anchgo del país, no es tiempo de vacilar, es la hora de romprer la prisión del miedo y la indiferencia.

 

Es el momento supremo de abrir los ojos y arrojarnos atrevidos a la lucha, crenado unidad, construyendo Poder Popular, hoy, 22 de noviembre, a 86 años de la muerte del camarada Magón, reflexión y aprendizaje, mañana, la conquista de nuestra libertad por los medios quenos sean necesarios.

 

Agradeciendo de antemano su atención, presencia y paciencoa, disfrutó recordar al camarada no con velas o discursos de sentimientos falsos, oficiosos, sino al gozar recordandolo, con lucha y coraje proletario diario, hasta que la victoria final este en nuestras manos.

 

¡Viva la lucha revolucionaria de Ricardo Flores Magón y los obreros clasistas que lucharon bajo su roja bandera!

¡Es el momento de organizar la resistencia, que todo golpe de la patronal sea un abierto conflicto entre las clases sociales!

¡Arriba la Clase Trabajadora y su causa!

¡Luchar y Vencer!

 

Gracias.


[1] Empresario norteamericano dueño de varias minas de cobre en México.

[2] El Magonismo: Historia de una pasión libertaria 1900/1922, Hernández Padilla Salvador, ediciones Era.

[3] Como la abolición de las multas en la fábrica de San Lorenzo, la sanción de un capataz anti-obrero como Roppiot[3], la creación de nuevas sucursales del “Gran Círculo de Obreros Libres” (GCOL)[3] y asi como la aparición de nuevos órganos de prensa obrera en Orizaba.

[4] Regeneración, 4 de marzo de 1911, citado por Salvador Hernández, op cit.

[5] Regeneración,9 de septiembre de 1911, Regeneración 1900-1918, Lecturas mexicanas.

[6] Manifiesto a los trabajadores del mundo, Regeneración 3 de abril de 1911, op cit.

[7] Manifiesto del 11 de septiembre de 1911, Regeneración 1911, op cit.

[8] Ibíd, op cit.



RFM en la memoria histórica del proletariado
diciembre 10, 2008, 5:51 pm
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A continuación presentamos la ponencia expuesta por el compañero Joselo del Grupo Militante Libertario y del Frente Auténtico del Trabajo, que defiende la necesidad de que seamos los propios trabajadores y oprimidos quienes recuperemos la memoria de las luchas de nuestra clase.

RICARDO FLORES MAGÓN EN LA MEMORIA HISTÓRICA DEL PROLETARIADO

 

Por Joselo Flores.

 

El historiador, novelista y exmilitante sindical, Paco Ignacio Taibo hijo, inició una conferencia sobre la vida de Pancho Villa allá en alguna ciudad de Italia con una pregunta francamente inquietante. Preguntó: ¿De quién es la historia? ¿Quiénes son los dueños de la historia? Y propuso 3 posibilidades:

 

a)los propietarios de la historia son los profesores de historia, que son la voz autorizada para decir cómo sucedieron las cosas.

 

b)La historia es del Estado, que escoge personajes a su conveniencia utilizándolos como legitimación. Y una última que él llamó realmente subversiva,

 

c)La historia es de los ciudadanos, de nosotros, pero al mismo tiempo no es la misma. Los oligarcas, la burguesía, tiene su historia y nosotros tenemos la nuestra. Como ejemplo, se reivindicó nieto de Spartaco, ¿Por qué no?

 

Taibo señaló que la historia es un cúmulo de referentes, de deudas con el pasado, un pasado al que le debemos… Con personajes que no merecen acabar de morir.

Lo interesante consiste en que para apropiarnos del personaje tenemos que contarlo, traer su historia, reconstruir nuestras referencias, nuestro imaginario…

 

La historia oficial está llena de hombre de poder, de burócratas, indicó Taibo, necesitamos repoblar la historia con personajes épicos, heroicos, hay que traer la gloria de la revolución y aventura a nuestros imaginarios…

Yo creo que Taibo tiene razón. Es necesario tomarle la palabra cada vez que sea posible. Afortunadamente esta actividad que con de todo corazón realizamos es exactamente lo que propone Taibo –hijo-.

Dice Taibo que la historia debe ser de nosotros. Pero cuando hace esta afirmación, no olvida que hay clases; dice que tanto la burguesía tiene su historia, la que nos repite a diario en las escuelas, y medios de comunicación, etc., como nosotros tenemos la nuestra, al menos debiéramos reivindicar nuestra historia.

 

La clase explotadora tiene sus propios héroes, Eugenio Garza Sada, empresario ejemplar de su clase social, le rinden homenaje año tras año. Pero hay otro personaje, el cual había sido descalificado por la burocracia que se asentó en el poder después de la interrumpida revolución mexicana. Me refiero al dictador Porfirio Díaz. Ahora la burguesía lo reivindica como un gran contribuyente al “orden y progreso” del país mexicano.

 

 Pues sí, ahora que ya está más fortalecida en el poder político se atreve a traer a sus héroes por más sanguinarios que hayan sido. Y es entendible, porque ah! Cómo desearían que esos personajes volvieran, un presidente de tan mano dura contra el pueblo pobre pero tan lacayo a los intereses capitalistas tanto mexicanos como del imperialismo yanqui. No estoy diciendo que el presidenzuelo actual no sea duro contra la clase trabajadora, me refiero a que las divisiones que hay dentro de la actual clase política no le permite imponer una línea homogénea para todo el país como lo sueña la clase capitalista y como sí lo podía el general Porfirio Díaz.

 

Decía entonces que hay que traer a nuestro imaginario a personajes heroicos, pero obviamente que hayan servido a la liberación de la clase trabajadora, así como luchas proletarias significativas. Revolucionarios cabrones, bien fajados, que enfrentaron a todo un aparato coercitivo del estado y claro está, de todo un aparato mediático dirigido por la clase propietaria.

 

Hoy es una gran oportunidad para rendirle nuestro respeto y admiración a un campeón del pueblo trabajador, me refiero a Ricardo Flores Magón, nacido en San Antonio Eloxochitlan, Oaxaca, el 16 de septiembre de 1873. Pero que quede claro, no estoy hablando de crear ídolos. Como decía .Alí Primera de Simon Bolívar “no es un santo para prenderle una vela”. La misión es traer acá, después de 86 años de su asesinato, su espíritu revolucionario, que sirva para alimentarnos de su fuerza para seguir en esta lucha a muerte, que hemos iniciado contra el Estado y la Burguesía.

 

Que nos sirva de ejemplo su pasión revolucionaria para no decaer después de una triste derrota. Que nos sirvan de referencia las estrategias que siguió junto a sus compañeros de la Junta Organizadora del PLM.  

 

-Definiciones políticas de Ricardo Flores Magón.

 

Ricardo Flores Magón, se puede decir que ya traía en la sangre ese espíritu igualitario y rebelde. El ejemplo de hombre de justicia se lo inculcó su padre, tanto a él como a sus 2 hermanos, Enrique y Jesús.

Su padre había empuñado las armas contra los invasores franceses y protagonizó batallas importantes para derrocar a Maximiliano de Habsburgo.

Enrique Flores Magón, en un libro de un historiador llamado Samuel Kaplan narró la siguiente historia, que habría de marcar a los hermanos revolucionarios, sobre todo a Enrique y a Ricardo.

Paseábamos mi padre y yo por el Zócalo, enorme plaza de la ciudad de México, donde la gran catedral mira de reojo al Palacio Nacional. De repente, mi padre divisó a Adolfo Gamboa. Era un viejo amigo de nuestro pueblo de Teotitlán de Oaxaca. Con caras radiantes y exclamando “¡Qué gusto de verte, mano!” mi padre y Adolfo se dieron un fuerte abrazo.

            Adolfo me acarició la cabeza: “¡Que ojos tan pícaros tiene este chamaco!” –dijo, y notando lo mal que iba vestido mi padre le preguntó: “¿Cómo te va, Teodoro?” “No muy bien que digamos”, repuso secamente mi padre. “Pues mira” –dijo Adolfo haciendo una mueca de reprobación-, “si eres pobre, Teodoro Flores, tú has de saber por qué. Pa´qué eres tan menso.”

Mi padre le miró sorprendido: “¿Por qué me dices eso, Adolfo?”

“¿Has olvidado” –contestó éste- “que eres dueño de tres grandes haciendas en nuestra tierra? ¿No es cierto que tienen los suelos más fértiles de Oaxaca? Pues entonces… Vende esas propiedades y te harás rico. Así podrás como quieras en una mansión de México y pasarte tus vacaciones en las capitales de Europa. ¡Ya me gustaría una vida así! Dime, Teodoro, ¿no te dio el presidente Benito Juárez los títulos de esas haciendas?”

“Si, Adolfo. Tengo los papeles. Me dio las tierras como premio a mis servicios en la guerra contra el austriaco Maximiliano. “Pero esas tierras no me pertenecen” dijo mi padre acompañando las sus últimas palabras con un movimiento de su voluminosa cabeza.

            Adolfo le miró con ojos incrédulos: “¿Tienes los títulos pero la tierra no te pertenece? ¿Estás loco? ¿De qué estás hablando?”

            “La tierra pertenece al que la trabaja. Su esfuerzo y su sudor la hacen fértil, Adolfo; es tierra comunal. Por lo tanto no tengo derecho ni a un palmo, ni a un elote… y estoy lejos de esa tierra querida.” Y mi padre dejó escapar un largo y tembloroso suspiro.

 

La influencia anarcocomunista contagiada en los Estados Unidos,  Ricardo la fortaleció al recordar las costumbres y forma de autogobernarse en el pueblo donde vivió de niño y que su padre les recordaba cuando vivían ya en la ciudad de México. He aquí un pequeño ejemplo, el cual explicó Enrique recordando las palabras de su padre, en el anterior libro llamado “Luchamos contra la injusticia”:

 

“¡Qué distinta es la vida en Teotitlán y su región a la vida en gran parte de este pobre México! En Teotitlán todo se posee en común, menos las mujeres. Toda la tierra alrededor de cada uno de nuestros pueblos pertenece a la comunidad entera. Todas las mañanas salimos a trabajar la tierra. Todos, menos los enfermos, los inválidos, los viejos, las mujeres y los niños. Y cada cual lo hace con alegría, porque le da fuerzas saber que el trabajo que él y sus compañeros realizan es para el bien común. Llega el tiempo de la cosecha. Observen, hijos míos, cómo se dividen las cosechas entre los miembros de la tribu. Cada uno recibe su parte de acuerdo con sus necesidades. El quitarle a un vecino lo que es suyo por derecho” –y aquí mi padre hizo una mueca de desdén-, “práctica en que incurren muchos en la ciudad de México y en otras partes, ni se les ocurre.”

            “Entre nosotros”, -prosiguió, levantando un dedo para hacer resaltar lo que iba a decir- “no hay ricos ni pobres; ni ladrones ni limosneros. En esta gran capital se ve todo lo contrario: los más ricos y los más pobres. Ladrones y mendigos por todas partes. Esto no pasa en Teotitlán. Estamos todos en el mismo nivel económico.”

            “Se dice que yo era el que mandaba sobre ellos” –y al decirlo mi padre sonrió-, porque yo era el tata. Es verdad, yo era el jefe. Pero hasta el momento de marcharme de Teotitlán yo no di órdenes. No ejercí jamás una autoridad coercitiva. No hice más que de consejero y árbitro.”

            Sus ojos oscuros destellaban con una mirada profunda y lejana. “No se impone una autoridad. No hace falta, hijos míos. Vivimos en paz, estima y cariño los unos de los otros, como amigos y hermanos.

 

Pero el Estado no podía desaprovechar la oportunidad de violentar esa comunidad: (Esta forma de vida idílica acabó violentamente en 1895, cuando el presidente Díaz envió a jueces, políticos y soldados y dividió la tierra entre sus favoritos.)

¿Y cuál era el contexto en que creció intelectualmente Ricardo y que fue determinando su inclinaciones inquietudes  y acciones el resto de su vida?

El historiador Fernando Fernando Zertuche Muñoz la describe de la siguiente forma:

“A partir de 1890 prefiere ostensiblemente la inversión extranjera. Ferrocarriles, minería textiles, comercio y servicios se pueblan de dueños ajenos y, cuando se puede, de políticos mexicanos. Recursos foráneos, socios nacionales privilegiados y leyes adecuadas para la acumulación de riqueza son los ingredientes de una falsa modernización nacional, que pronto se convierte en postura gratificante para discursos, ceremonias y premiaciones. Se trata, más allá de las palabras, de la constitución de una élite capitalista que cumple todos los requisitos de una adelantada burguesía”.

Claro, esto a la par de una ya constituida de hacendados en el campo que se convertían todos unos señores feudales. Y una clase explotada de peones campesinos reducidos a la esclavitud más humillante.

 

Una descripción más cruda la da Ricardo Flores Magón en el año de 1903 en el Hijo del Ahuizote:

“El clero, los capitalistas y el gobierno –acompañado por el militarismo surgen como los enemigos de la libertad, la justicia y la democracia.

El capitalista, el fraile y el alto funcionario, ya se civil o militar no son tratados en México igual que al obrero humilde o cualquier otro miembro del pueblo…

Los empleados arrastran una vida de humillación y miseria.

El predominio de las virtudes ha desaparecido: predomina el oro, predomina el poderoso, predomina el fraile, predomina el extranjero y nadie más”.

 

Su odio a la tiranía, representada en el dictador Porfirio Díaz, lo supo canalizar muy bien por un medio peligroso pero era necesario arriesgarse: la prensa.

Cuando aún era estudiante de leyes, Ricardo, junto con sus 2 hermanos y otros compañeros fundaron un periódico llamado el Demócrata, allá en el año de 1892. Sería la primer tribuna para denunciar las injusticias cometidas contra el pueblo pobre

 

“¡Por fin” –dijo Ricardo gozoso- “podemos hacer algo! Contamos con un arma que le puede asestar golpes terribles a este asqueroso gobierno. Pero creo que más vale, al principio, no meterse con Díaz personalmente, sino con sus paniaguados.”

            “Buena idea,” dijo Jesús.

            “¿En qué bichos estás pensando, Ricardo?”, le pregunté yo.

            Los ojos se le encendieron. “Metámonos primero con los tribunales corrompidos y esos hacendados salvajes, y los tripudos dueños de fábricas que les pagan a los trabajadores salarios tan miserables. ¡A la chingada todos! ¡Démosles en la mera madre con toda nuestra fuerza!”

            “¡Bravo!”, gritamos Jesús y yo entusiasmados.

El Demócrata llegó a un tiraje de 10,000 ejemplares y algo que llama mucho la atención porque sabemos que la mayoría de la población no sabía leer ni escribir, entonces cómo era posible que se vendieran tantos periódicos. Pues  bien, la gente se lo aprendía de memoria, como lo recuerda Enrique Flores Magón:

Se reunían en grupos de treinta, cincuenta o más, en algún lugar en que no pudieran molestarlos sus patrones o los lacayos de éstos. Allí esperaban la llegada del compañero que sabía leer. Después de terminar de leer El Demócrata, le pedían que lo volviera a leer varias veces. Su público, de campesinos en el campo y de obreros en la ciudad le escuchaba atentamente. Se aprendían el contenido de memoria y lo repetían a amigos y vecinos. De este modo la influencia del periódico llegaba mucho más allá del número de ejemplares imprimidos (sic).

 

Como era de esperarse, el gobierno respondió con el encarcelamiento de Jesús, Ricardo se salvó porque se hizo pasar por uno de los impresores. Tuvo que huir y el Demócrata murió en su cuarta edición.

 

Los hermanos Magón no bajaron la guardia y el 7 de agosto del 1900 nace el mítico periódico Regeneración, periódico independiente de Combate, lema cuya autoría sería su madre Margarita Magón. ¿Ya dije que su Padre llamose Teodoro Flores?

 

El Partido Liberal nace en el año de 1900 y en menos de 5 meses ya había 100 clubs liberales por todo el país. Un año después, en el estado de San Luis Potosí se celebró una convención a la cual asistió también Ricardo Flores Magón. El recinto estaba a reventar, así, uno a uno de los delegados pasaron a tomar la palabra pero ninguno atacó directamente a Díaz. El único que sí lo hizo, fue Ricardo, quien no dudó en expresar las siguientes palabras: “Al que hay que atacar es al gobierno de Díaz. No es más que una madriguera de ladrones”. Ricardo con su gran presencia y carácter se impuso en el Congreso con lo que ganó los aplausos de todos los asistentes.

 

Unos días más tarde, cuando Ricardo ya había regresado a la ciudad de México, la policía irrumpió a Regeneración y se lo llevaron junto a Jesús.

 

Esta situación hizo que empeorara la salud de su madre, quien ya estaba enferma, casi moría…

Se le pidió a las autoridades que dejaran a los hermanos ver a su madre pero se negaron.

A la casa donde moría la madre llegó un emisario y le indicó que sus hijos podrían salir en libertad. La madre sintió un alivio. Pero con una condición dijo el emisario. Con la condición de que usted les pida como última voluntad que dejen de atacar al presidente. La madre, quien muy apenas podía hablar por su enfermedad, dijo con rabia impotente ¡Nunca! Prefiero verlos ahorcados a que se arrepientan de lo que han hecho o quiten una sola palabra de lo que han dicho!. El emisario se retiró muy conmocionado y admirado de la actitud de aquella señora valiente. Enrique estaba a un lado de doña Margarita cuando ésta ya no pudo más y murió, momentos después de aquella escena.

 

El segundo congreso, que se celebraba en el año de 1902 del Partido Liberal fue interrumpido por la autoridad. Magón no estuvo presente pues estaba recluido en la cárcel en la ciudad de México.

 

Cuando salieron de la cárcel de Belén, Jesús decidió retirarse. Ricardo y Enrique siguieron la lucha por la libertad recordando a sus padres, quienes detestaron al dictador hasta su muerte.

 

Los floresmagón ya sin Regeneración decidieron rentar el Hijo del Ahuizote, que era un periódico de sátira política. Su tiraje llegó hasta los 26 mil ejemplares, en los cuales se ridiculizaba y criticaba sin cuartel al tirano de Díaz.

 

Su influencia fue tal que  se fueron acercando personalidades que acompañarían a los floresmagón los siguientes años como Juan Sarabia, Santiago de la Hoz; Antonio Soto y Gama, Librado Rivera y otros. Todos intelectuales, por lo general estudiantes, salvo Rivera que era maestro de escuela.

 

De nuevo arrestaron a los floresmagón. Esta vez porque Bernardo Reyes se sintió ofendido por un articulo en el Hijo del Ahuizote. Qué sorpresa cuando éstos estando en la cárcel, el periódico volvió a circular. Los revolucionarios se hicieron amigos de los soldados que los custodiaban. Les hacían llegar pluma y papel. Se emocionaron cuando supieron que aquellos reos eran ni más ni menos que los valientes del periódico de denuncia.

 

El Exilio: ¡A preparar la revolución!

 

A los 30 años cumplidos, Ricardo se exilia en el extranjero. Es un hombre alto, moreno, robusto, rostro ancho. Usa bigote, tiene rizado el pelo, tiene ojos negros igual su cabello. Fuma constantemente y la expresión detrás de unos anteojos sin arillos es de una tranquila seriedad.

No tiene fama de enamorado, ni tiene hijos. Tiene facilidad para escribir y utiliza el seudónimo de Escorpión. No bebe, no permite ningún pequeño lujo.

 

A esa edad, cruza la frontera con Enrique y Santiago de la Hoz.

 

Llegan a Laredo Texas, los 3 son muy pobres, comen hierbas silvestres hervidas y verduras que recogen en los alrededores del pueblo. Trabajan y con sus raquíticos sueldos compran papel, sobres y estampillas de correo.

La idea era vivir en San Antonio. Le habían estado dando dinero a un amigo de Manuel Sarabia para rentar una casa pero éste se lo gasta en alquilar un departamento para su amante.

 

Los revolucionarios acostumbraban a nadar en el Río Bravo pero Santiago de la Hoz pierde la vida ahogado en un remolino.

 

Al estar en los Estados Unidos, los liberales tenían un objetivo preciso aquel año de 1904: Planear la revolución armada desde aquel país. Se pensaba publicar, adquirir armas, impulsar el descontento social y formar grupos clandestinos.

La radicalidad del grupo liberal crea la primera ruptura en los grupos opositores, los moderados como Camilo Arriaga deciden romper nexos con los primeros. Mientras los exiliados se dieron a la tarea de publicar de nuevo Regeneración cuya suscripción llegó hasta los 30 mil ejemplares.

De San Antonio se trasladan a Sant Louis Missouri en 1905 y al siguiente año conformaron la Junta Organizadora del PLM. Juan Sarabia y los floresmagón son arrestados por la autoridad estadounidense, además de confiscar su imprenta. Al salir huyen a Canadá.

Ese año, 1906, se produce la huelga de Cananea, donde militantes liberales tienen una participación importantísima. Las autoridades creían que Ricardo era un tipo muy peligroso para sus privilegios, tanto que su imagen fue distribuida por cientos de miles de hojas en las cuales se ofrecía una recompensa de 20 mil dólares por su captura, como si fuera un delincuente.

También apareció el Programa del Partido Liberal del 1 de julio de 1906, del cual se imprimieron 500 mil copias (otros dicen que se imprimieron 250 mil) y fue resultado de una amplia consulta por entre los grupos liberales existentes en México.

Y aquí me quiero detener un poquito pues este documento es trascendental y vital para entender la evolución teórica de Ricardo Flores Magón pero también para comprender los sucesos históricos siguientes en la vida política de México.

Ricardo, cuando llegó a Estados Unidos tenía en mente una revolución en México, pero sus reivindicaciones como liberal eran sólo de índole política, los grupos liberales pretendían una revolución política. Pero esto liberales se estaban radicalizando aún más, teóricamente, avanzaron gracias a las influencias socialistas y anarquistas que existían en aquel país. Ahora ya no pretendían fomentar una revolución con cambios políticos solamente sino que creían necesaria la implementación de reformas sociales que apuntaran a establecer condiciones de bienestar para los trabajadores y para el campo una reforma agraria en la cual se expropiarían las tierras que los latifundistas no trabajaran.

A fines de 1905, Ricardo lo explica en una carta a uno de sus partidarios:

“No debemos buscar la caída del tirano actual para colocar en su lugar a otro tirano, sino que debemos procurar el derrumbamiento del sistema opresor (…) para implantar un sistema que garantice mejor la felicidad de los mexicanos. El pueblo tiene derecho de asegurar sus libertades políticas y sociales, y eso no lo procurará ningún hombre, sino las instituciones, y las instituciones no pueden ser jamás obras de un general que dé un cuartelazo, sino conquista legítima del pueblo.

La revolución del porvenir tiene que ser no solamente política sino social, porque de lo contrario recaemos en otra tiranía tal vez más espantosa que la que ahora nos agobia”.

 

Fernando Zertuche señala que el programa es un intento de conjugar las fórmulas para evitar el autoritarismo, la insumisión a la injusticia social y económica y constituye una cierta respuesta a las necesidades sociales y económicas del pueblo.

En este momento, no se tiene un programa de clase, sino un documento que llama a movilizar también a otras clases, incluso a la burguesía o hacendados que hasta ese momento fueron ignorados por la dictadura para el reparto de la riqueza.

 

Los floresmagón son detenidos pero gracias a la solidaridad de los sindicalistas socialistas y anarquistas se logró su libertad. Al salir, Ricardo se exilió en Canadá. Regeneración sufrió una vez más la represión estatal pero ahora en un país que se decía democrático.

 

A su regreso a Texas, la Junta Organizadora prevé que ya se han formado un buen número de grupos armados con los cuales levantarse en armas pero son descubiertos, inmediatamente son neutralizados por las autoridades mexicanas y norteamericanas.

 

Ricardo tiene que huir a los Ángeles, donde se reúne con sus demás compañeros, lugar donde Práxedis Guerrrero va a publicar el periódico Revolución. En 1907 las páginas de Revolución dejaron el discurso liberal y se decoraron con la lucha de clases, de la toma de los medios de producción. Los liberales pasaban por un progreso ideológico, ahora el socialismo estaba en el primer plano.

 

Las autoridades seguían como sombra a los revolucionarios. Ricardo vuelve a ser arrestado por las autoridades gringas. La dirección de la Junta Organizadora la toman Práxedis, Anselmo Figueroa y Manuel Sarabia.

Ricardo Flores Magón se está radicalizando aún más ideológicamente hasta llegar al anarquismo.

Desde 1905 asiste a conferencias de Emma Goldman, de Francisco Ferrer, entre otros.

 

En 1908 se intenta un nuevo alzamiento pero la autoridad de nueva cuenta los sorprende debido a la red de espionaje existente. Los miembros de la Junta no pueden comunicarse oportunamente con los clubes y grupos liberales.

Los revolucionarios liberales toman los poblados de las Palomas y las Vacas, en Chihuahua, y de Viesca, en Coahuila. Pero no se dieron las condiciones para mantenerlas por lo que dejan los puntos tomados.

 

A pesar de caer en otra derrota, los liberales obtienen mucha simpatía entre los grupos socialistas, anarquistas y sindicalistas de Estados Unidos.

 

 

-Relaciones de los magonistas con radicales en Estados Unidos, IWW, AFL, Socialist Party, etc.

 

En los años de 1910 y 1911, los liberales desarrollaron diversas actividades de propaganda en Estados Unidos a favor de una revolución social en México. En este contexto, los magonistas se aliaron y vincularon con los radicales estadounidenses y emigrados europeos, entre socialistas anarquistas y sindicalistas.

Años antes, en su estadía en Saint Louis Missouri, Ricardo y Librado Rivera habían estado asistiendo a conferencias de anarquistas destacados como el español Florencio Bazora y Emma Goldman, con quienes tuvieron relaciones políticas y tiempo en que los magonistas profundizaron en el anarquismo. En 1905 se realizó la convención constitutiva de la Industrial Workers of the World en Chicago y a la cual asistieron las principales fuerzas revolucionarias de ese tiempo como la Western Federation of Miners, con los cuales los magonistas tuvieron muy buenas relaciones. Además de tener cierta afinidad ideológica, además compartían la explotación de parte de la misma burguesía ya que varios de los grandes capitalistas estadounidenses también tenían sustanciales inversiones en México, las minas de Cananea son un ejemplo.

La WFM pretendía combatir la amenaza constante de mano de obra barata mexicana muy por debajo de la estadounidense y al sindicalizarlos se reduciría notablemente el problema.

La relación de los magonistas con los woblies eran también muy estrecha pues como dice Ruben Trejo en su libro sobre el Magonismo “tenían enemigos similares, compartían pensamiento políticos semejantes, eran víctimas de un mismo aparato represivo y compartían el mismo sueño de una lucha universal contra el capitalismo”.

Incluso se logró que la AFL apoyara a los revolucionarios mexicanos cuando estos estaban en la cárcel, siendo que la American Federation of Labor era un organo sindical de los más moderados.

En 1908 se fundó la Mexican Revolutionist Defense League, en la que participaban radicales estadounidenses como Jhon Kenneth Turner, y tenían como objetivo recolectar fondos, organizar comités, contratar abogados, propaganda, mítines y conferencias con el fin de difundir la lucha de los revolucionarios mexicanos.

Durante la convención de 1908 del Socialist Party, se acordó por unanimidad apoyar la causa de los liberales presos. En la campaña presidencial de este partido, su candidato Eugene Debs, señalaba que los liberales presos eran sus camaradas que luchaban por los mismos ideales de la revolución y que si a los mexicanos se les debía fusilar entonces a ellos también.

 

Los liberales, además de tener como misión la creación de grupos guerrilleros en México, la adquisición de armas, y de reclutar voluntarios, también se dedicó a organizar a los trabajadores mexicanos en Estados Unidos, pues había por decenas de miles. En el año de 1910 formaron la Liga Panamericana del Trabajo con la cual se pretendía establecer relaciones con otras uniones de trabajadores y alcanzar niveles de vida dignos.

También se propuso crear escuelas y bibliotecas para promover una educación no enajenada del capitalismo, como consecuencia de la influencia del anarquista español Francisco Ferrer.

La Liga formuló 6 principios:

1.-Propaganda y sostenimiento de la Educación Racionalista

2.-Emancipación de la mujer.

3.-Destrucción de los prejuicios de raza y nacionalidad que dividen a la humanidad.

4.-Participación de los proletarios de todas las naciones de América en los asuntos de carácter social que afecten a cualquiera de ellas.

5.-Mejoría de los salarios y condiciones de trabajo.

6.-Abolición de la guerra.

 

Al poco tiempo lograron su primer triunfo. Exigieron en una empresa de California un aumento de salario. Como el patrón no cedió decidieron irse a la huelga y fomentando la solidaridad de clase lograron su cometido.

 

En los años de 1910 y 1911 las relaciones de los woblies con lo polemistas se estrechó aun más porque decenas de ellos se integraron a las guerrillas en Sonora y Baja California. Para los anarquistas de la IWW estas acciones se hallaban dentro del principio del internacionalismo proletario. Así mismo los woblies daban instrucciones elementales gratis sobre el sindicalismo a trabajadores mexicanos  y los invitaban a sus filas.

 

 

-Revolución de 1910 y el PLM

 

En el año de 1910, los dirigentes liberales habían sido liberados por la autoridad norteamericana de uno de tantos secuestros que el Capital había asestado contra los revolucionarios mexicanos.

Ese mismo año, Francisco I. Madero, candidato a la presidencia por parte del Partido Anti-reeleccionista tenía el momento más fuerte de apoyo en México.

Los liberales no dudaron en señalar que Madero no representaba los intereses de las clases oprimidas y explotadas mexicanas sino que provenía de una familia de hacendados y su programa era de carácter burgués.

El resultado de las elecciones fue fraudulento por lo que los maderistas se inconformaron y pidieron la anulación de las elecciones, esto mientras los liberales organizaban grupos guerrilleros por gran parte del país mexicano.

Los maderistas sufrieron la bota del dictador por lo que no les quedó otro camino que la vía armada.

Madero pensaba que los pelemistas se unirían a él pero los liberales dejaron bien en claro que sus programas eran muy diferentes. Para Ricardo el objetivo era la dignificación del proletariado, partiendo de la base material de la reducción de la jornada laboral y el aumento de salarios (esto lo afirma Ruben Trejo). Las tierras y los medios para cultivarlas deben ser entregados al pueblo.

El PLM proponía el debilitamiento del clero y el debilitamiento del poder ejecutivo. En cambio el programa maderista no confrontaba con la Iglesia, no decía nada en cuanto a la dignificación del proletariado y menos de la entrega de las tierras a los campesinos que las trabajen. No había por qué extrañarse, Madero venía de las familias privilegiadas y su programa político no podría traicionar a su clase.

 

Antes del levantamiento maderista del 20 de noviembre de 1910, los liberales ya habían tenido acciones guerrilleras en distintos estados de la República. La Junta Organizadora dio instrucciones de levantarse en armas todos los grupos armados adheridos al PLM al mismo tiempo que los maderistas lo hicieron para aprovechar la confusión.

Para Ricardo Flores Magón los insurrectos debían levantarse en armas con el fin de conquistar la libertad económica, base de todas las demás libertades. Las masas debían estar concientes que nadie le daría el pan, ni la tierra, que ellos deberían conquistar estas exigencias tomando las tierras.

Un día antes del levantamiento armado del 20 de noviembre, de las páginas de Regeneración se leía:

“Debemos tener presente que lo que se necesita es que el pueblo tenga pan, tenga albergue, tenga tierra para cultivar, debemos tener presente que ningún gobierno, por honrado que sea, puede decretar la abolición de la miseria. Es el pueblo mismo, son los hambrientos, son los desheredados los que tienen que abolir la miseria, tomando en primer la posesión de la tierra (…) si al empuñar el Winchester vamos decididos, no al encumbramiento de otro amo, sino a la reivindicación de los derechos del proletariado (…) encauzaremos el movimiento popular por un camino digno de esta época. (…) el bienestar de las familias no lo podrá dar ningún gobierno. Sois vosotros los que tenéis que conquistar esa ventajas…”.

 

 

-Manifiesto Liberal (anarquista) de 1911.

 

El manifiesto del 23 de septiembre de 1911 es el documento más significativo desde que los magonistas han abandonado los principios liberales. Es en el que se muestra, ahora sí, ya sin los elementos socialistas –como Antonio I. Villarreal-, que han adoptado el programa anarquista completa y públicamente.

Han pasado por un proceso dialéctico en el aspecto ideológico en el que confrontaron su pasado liberal con sus reivindicaciones meramente políticas para confrontar con las ideas revolucionarias del socialismo y anarquismo que no consideraban –y consideran aún- que una revolución política no basta, que la conquista de libertades políticas no son suficientes si no están fundadas sobre la libertad económica. Dicha libertad la obtiene el proletariado al emanciparse del yugo de las clases propietarias y de su protector, el Estado. Así, la revolución social se completará al abolir las clases productoras el principio de la propiedad privada.

 

A continuación algunos extractos de relevancia importante:

 

“Abolir ese principio (de la propiedad privada) significa el aniquilamiento de todas las instituciones políticas, económicas, sociales, religiosas y morales que componen el ambiente dentro del cual se asfixian la libre iniciativa y la libre asociación de seres humanos que se ven obligados, para no perecer, a entablar entre sí una encarnizada competencia, de las que salen triunfantes no los más buenos, no los más abnegados, ni los mejor dotados física moral o intelectualmente, sino los más astutos, los más egoístas, (…) los que colocan su bienestar personal sobre cualquier consideración de humana solidaridad y de humana justicia.

 

Sin el principio de la propiedad privada no tiene razón de ser el gobierno, necesario tan sólo para tener a raya a los desheredados en sus querellas o en sus rebeldías contra los detentores de la riqueza social; ni tendrá razón de ser la Iglesia, cuyo exclusivo objeto es estrangular en el ser humano la innata rebeldía contra la opresión y la explotación por la prédica de la paciencia, de la resignación y de la humildad (…) y  para que los pobres no aspiren a los goces de la tierra y constituyan un peligro para los privilegios de los ricos, prometen a los humildes, a los más resignados, a los más pacientes, un cielo que se mece en el infinito, más allá de las estrellas que se alcanzan a ver.

 

Capital, autoridad y clero; he ahí la trinidad sombría que hace de esta bella tierra un paraíso para los que han logrado acaparar en sus garras por la astucia, la violencia y el crimen, el producto del sudor, de la sangre de las lágrimas y del sacrificio de miles de generaciones de trabajadores, y un infierno para los que con su trabajo e inteligencia trabajan la tierra, mueven la maquinaria, edifican las casas, transportan los productos, quedando de esa manera dividida la humanidad en dos clases sociales de intereses diametralmente opuestos: la clase capitalista y la clase trabajadora; la clase que posee la tierra, la maquinaria de producción y los medios de transportación de las riquezas, de la clase que no cuenta más que con sus brazos y su inteligencia para proporcionarse su sustento.

 

La propuesta de los liberales para la reorganización de la sociedad era claramente anarco-comunista. En el manifiesto llamaban a los desheredados a tomar la tierra, las fábricas, las minas, los medios de transporte, almacenes comercios y casas. De esta forma la riqueza social pasaría a manos de su verdadero dueño: el pueblo trabajador. Así la producción tendría como fin el bienestar del pueblo.

Aconsejaban que la riqueza  debía ser inventariada para sostener al pueblo mientras durara la revolución. Los trabajadores debían ponerse de acuerdo para trabajar en común los medios de producción, muriéndose de hambre solo aquellos que no quieran trabajar a excepción de los que justifiquen que no lo pueden hacer.

 

Todo lo que se produjera sería enviado a un almacén general del que todos tendrían derecho a tomar todo lo que necesiten según sus necesidades, sin otro requisito que mostrar una contraseña que demuestre que está trabajando. Evitar la división de la tierra, es  indispensable trabajarla en común igual  que las fábricas.

 

 

-Posición frente al Sindicalismo.

 

Puesto que considero al sindicalismo como una organización vital para la defensa de los intereses inmediatos e históricos de la clase trabajadora, y en este sentido me siento defensor y militante de éste, hago un énfasis en la posición de Ricardo Flores Magón frente a este organismo citando una parte de una carta dirigida a Nicolás T. Bernal en el año de 1921, un mes antes de su asesinato, Ricardo Flores Magón le expresaba la síntesis de su posición frente al sindicalismo, la cual comparto de principio a fin.

 

En la carta, le menciona lo agradecido que está por el apoyo de numerosos trabajadores y campesinos pertenecientes a sindicatos en México. Recordemos que Ricardo sufre el secuestro por parte del gobierno estadounidense.

 

“Es admirable ver a estos hermanos y compañeros agrupándose, cuando antes no sabían que es indispensable para los trabajadores unirse, consolidar sus energías para obtener fuerza. La agrupación de los trabajadores sin embargo no es todo: es necesaria la unidad de propósito, de un gran propósito. Unirse con el propósito de mejorar las condiciones de trabajo, obtener mejores salarios, y menos horas de labor, es bueno porque en ello se encuentra un alivio, pero el alivio es pasajero porque los amos aumentan los precios de los artículos de primera necesidad (…) y al término de los pocos meses los trabajadores ya se encuentran en las mismas condiciones que antes. (…) Así pues, la aspiración de los trabajadores organizados debe ser más grande (…) esta aspiración es la abolición de la propiedad privada.

…es necesario que los trabajadores organizados modifiquen sus constituciones sociales, estatutos, reglamentos, haciendo el fin de su agrupación, la expropiación y administración de la tierra y las industrias por ellos mismos.

 

Si tenemos que aprender alguna cosa de la burguesía es su solidaridad. La burguesía está solidamente unida y obra como un grupo en la defensa de sus intereses. Los trabajadores deben hacer lo mismo…”.

 

En otra de las cartas -que no tengo a la mano-, Ricardo, seguramente bajo una desilusión del actuar de algunos nacientes sindicatos en México, refería a una amiga que, si bien el sindicalismo por sí solo no conduciría al proletariado a la revolución social, sí era importante participar en él para evitar que cayera en posiciones políticas retrógradas, y que seguramente el día del levantamiento general tendría un papel importantísimo en la construcción de la nueva sociedad.

 

Las palabras del revolucionario oaxaqueño me terminan de convencer de que el Frente Auténtico del Trabajo (FAT) –organización en la que milito actualmente- debe desempolvar aquella vieja máxima de tiempos de la insurgencia sindical, que enarbolaba “Por un Sindicalismo Político, Militante y de Clase”.

 

-Los Principios del Magonismo.

 

Los principios que para mi gusto son parte fundamentales del legado que nos dejó Ricardo Flores Magón y sus compañeros revolucionarios como Librado Rivera y Práxedis Guerrero son  en primera instancia el clasismo, el internacionalismo, la revolución la fuerza de las armas, el anarco-comunismo y el sindicalismo revolucionario.

 

Sin duda, la actualidad y el recrudecimiento de la lucha de clases en las últimas décadas, no sólo en México sino en todo el mundo, le otorgan la frescura y vigencia al legado magonista para la emancipación política y económica del proletariado y demás clases explotadas.



Tres ejes del pensamiento y la obra magonista
diciembre 3, 2008, 3:08 am
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Tres ejes del pensamiento y la obra magonista*

  

 

Introducción

 

La obra tanto en pensamiento como en acciones que realizaron desde finales del siglo XIX hasta la segunda década del siglo XX los magonistas, es muy vasta y ha sido objeto de muy variados estudios y tabajos. El día de hoy, por espacio y tiempo, nos enfocaremos en definir y comentar 3 ejes específicos en los que de manera muy particular se desarrolló la obra magonista.

 

Empezaremos por definir que entendemos de manera genérica por magonismo a los diversos grupos que reivindicaron a partir de 1901 las ideas vertidas por el grupo lidereado por Ricardo Flores Magón, y que se plasmaron tanto en sus relaciones epistolares, como en los programas, proclamas y pocisiones esgrimidas a través de los distintos órganos de difusión del grupo de Ricardo y luego del Partido Liberal Mexicano (Regeneraciòn y Revolución).

 

Al estudiar dichos programas, observamos en el pensamiento magonista una evolución que parte desde un liberalismo republicano y federalista, constitucionalista a ultranza, que fuera defendido desde 1901 hasta 1906; y que progresivamente, a raíz de las difíciles condiciones de exilio y las constantes persecuciones y encarcelamientos, fue abriendose paso hasta culminar en la adopción del comunismo libertario, del anarquismo, como doctrina social revolucionaria.

 

Esta adopción, si bien por la correspondencia interna que conocemos en la actualidad aparece desde 1906, se aprecia claramente hacia 1911, con el Manifiesto del 23 de septiembre.

 

Ahora bien, ¿por qué existe esta aparente contradicción? ¿por qué la ambivalencia en el contenido de su programa y métodos de lucha?

 

Estas interrogantes, encuentran su respuesta al adentrarnos en la concepción revolucionaria que sostuvieron los magonistas, analizando sus estratégias y fomas organizativas.

 

En este sentido observamos que se debe a 3 ejes principales sobre los cuales la lucha del los magonistas se desarrolla siempre de manera paralela, en ocaciones, para bien o para mal, concediendo más importancia a uno u otro eje, pero siempre en un desarrollo continuado.

 

 

La organización de vanguardia

 

El primer eje a definir es el del partido, no como estructura de masas, sino como organización de vanguardia que aglutinaba a los elementos que respondían al programa anarquista revolucionario sostenido por Ricardo Flores Magón.

 

En este sentido, Enrique Flores Magón explica:

 

Conocedores del medio en que viviamos y de la psicología, tradiciones, prejuicios, atavismos, ec, etc. Del pueblo mexicano, y teniendo en cuenta el antagonismo (o mejor dicho, el miedo) del pueblo de entonces ante las ideas de avanzadas, comprendimos desde luego lo imprudente que hubiera sido declarar nuestros postulados anarquistas, imprudencia que hubiera dado por resultado que quedásemos aislados y nuestra labor reducida prácticamente a nada.[1].

  

Aunque se ha señalado que Ricardo tenía conocimiento del anarquismo desde 1901,[2] sólo es posible señalar por sus epístolas que dicho programa lo adopta hasta 1906, y se materializa con la formación de la Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano (en adelante Junta). En dicha Junta, un grupo de reconocidos magonistas en el exilio en EU se habían agrupado para direccionar al PLM y preparar la insurrección armada que pusiera fin al régimen de Porfirio Díaz.

 

Desde su origen la Junta se compuso de los elementos más de avanzada del las filas del liberalismo, tanto socialistas como anarquistas, sin embargo, conforme avanzó el tiempo la Junta, ya para 1908, estuvo solamente compuesta en delante de anarquistas de la talla de Librado Rivera, Práxedis Guerrero, Anselmo Figueroa, etc

 

Al respecto Ricardo escribió:

 

Todo se reduce a una mera cuestión de táctica. Si desde un principio nos hubiéramos llamado anarquistas, nadie, a no ser unos cuantos, nos habrían escuchado. Sin llamarnos anarquistas hemos ido prendiendo en los cerebros ideas de odio contra la clase poseedora y contra la casta gubernametal.(…) Todo es, pues, cuestión de táctica.[3]

 

¿Cómo se materializó la actividad directiva de la Junta? En primer lugar abría que diferenciar el papel de directriz, o vanguardia, que tuvo la Junta, del papel sostenido, por hacer un paralelismo histórico, por las direcciones mencheviques y bolcheviques que en ese tiempo despuntaban en la Rusia zarista.

 

El concepto de dirección de los Anarquistas, se centra en la consolidación de un núcleo de revolucionarios cuyo fin es dinamizar y potencializar los conflictos de clase, apuntando a que sean los propios trabajadores y campesinos los que se den sus programas de luchas y sea  a través de la la acción organizada de carácter reivindicativo o reformista como se de un proceso de agudización de la conciencia de clase en los sectores explotados y oprimidos.

 

Es decir, en lugar del postulado socialdemocrata y bolchevique de que la conciencia de la clase debe de aportarla el partido de “iluminados”, el magonismo apostó por que fueran los propios sectores en lucha quienes se dotaran de un programa y conciencia revolucionarias.

 

La organización minoritaria asumió formas clandestinas a fin de evitar lo más posible la represión del régimen de Díaz, aún cuando muchas veces esto no fue posible y sus miembros fueron a parar a las cárceles norteamericanas y mexicanas en distintas ocaciones.

 

Desde 1905 la Junta había girado instrucciones a sus miembros: Constituiran en las poblaciones que residan, agrupaciones secretas que estarán en comunicación con la Junta.[4]

 

El papel de la minoría, de la agrupación de vanguardia lo define Flores Magón así:

 

“Lo que se necesita es una minoría enérgica, resuelta, irreducible a la traición. Eso es lo que se ha necesitado siempre desde la infancia de la humanidad, y esa minoría valerosa de libertarios que luchan en México en éstos momentos, esa minoría que no ha hecho aprecio de los tratados de paz, es la que arrastrará a las masas a tomar posesión de la tierra y de la maquinaria de producción, a pesar de las dudas de los `incrédulos´, a pesar de las profecías de los `pesimistas´, a pesar de la alarma de los `sensatos´, de `los cabezas frías´ y de los cobardes. ¡Adelante, camaradas!”[5]

 

La labor de la Junta consistió en coordinar grupos de diversa índole, tanto trabajadores, como campesinos, como gavillas opuestas al régimen de Díaz, como de liberales radicalizados, quienes estaban adheridos al PLM, con el propósito de desarrollar una insurreción generalizada contra la dictadura.

 

 

La lucha de masas, el PLM

 

Como hemos apuntado, el PLM estaba conformado por diversos sectores y grupos con interéses muy particulares que eran coordinados por la Junta. Habría que señalar en primera instancia que el PLM nació de la unión de algunos clubes liberales, y que en un principio contó con la participación de destacados liberales.

 

Al exiliarse el grupo magonista, llegó la necesidad de dotar al PLM de un programa de lucha. Para esto, se convocó a que cada miembro del PLM aportara sus opiniones, convirtiendo el programa de 1906 en la expresión política, no de la Junta cuya idea fija era la insurrección revolucionaria, sino de la mayoría a nivel nacional.

 

Esto se enmarca en el contexto represivo del régimen de Días, bajo el cual los disidentes a la dictadura tenían que actuar con gran sigilo y en la clandestinidad, sino querían ser detenidos y trasladados a la bastilla de San Juan de Ulúa o en el peor de los casos morir a causa de la Ley Fugas.

 

Siendo la más mínima disidencia castigada, en México, a pesar de haber existido después de la guerra de reforma, en la época de Díaz no existían organizaciones reivindicativas de lucha de los campesinos y de los obreros.

 

El PLM vino a cubrir este vacio. Teniendo las células del PLM la tarea de ganar adeptos a la causa libertadora, encontraron que la mejor manera era a través de la organización de campesinos y trabajadores.

 

En este sentido diversos historiadores del magonismo han señalado:

 

El trabajo de los magonistas en Cananea y en Rio Blanco es un claro ejemplo de la línea de organización, la línea de masas y las funciones de la prensa dentro de la política del Partido Liberal.[6]

 

En la práctica la Junta dio prioridad a la tarea de vincularse, influir y organizar al proletariado industrial.[7]

 

Esta tarea fue alentada por la Junta, quienes contribuyeron con loguística y dinero a los grupos que se dieron a la tarea de organizar a los trabajadores.

 

En el caso de la huelga de Cananea, la Junta tenía presencia desde “los primeros meses del año 1905 (cuando) llegaron a Cananea José López, Enrique Bermúdez y Antonio P. Araujo.”[8]A pesar de que meses despúes tuvieron que huir de dicho centro minero ante el hostigamiento de los matones de William Cornell Greene, dueño de la compañía minera, la semilla de la insurgencia minera se plasmaría en la conformación de la Unión Liberal Humanidad y del Club Liberal de Cananea, ambos formados por miembros de la Junta, aunque al estallar la huelga fue este último grupo el que tomó la iniciativa y desarrolló la Acción Directa Obrera contra los pistoleros de Green.

 

Escasos meses despúes surgió de manera muy similar la insurrección obrera de Rio Blanco como punto culminante de la Huelga General desatada por los obreros de Hidalgo, Puebla, Veracruz; secundada por obreros de la capital y de otros Estados.“Rio Blanco, al igual que Cananea, era uno de los complejos industriales más grandes de su tipo en México.”[9]

 

En Rio Blanco a inicios de 1907, tras decretar Díaz un luado que declaraba derrotada luchas anteriores de los obreros textiles y tras un cierre patronal, trabajadores y trabajadoras estallaron prendiendo fuego a las tiendas de raya dando vivas a la libertad y clamando por la salida del dictador.

 

Estos hechos fueron promovidos por Jose Neira, obrero revolucionario enviado por la Junta con la intención de organizar al sector textil, uno de los más numerosos de entre las ramas de la industria en dicha época. Esto comenzó el:

 

“2 de abril (cuando) un grupo de 27 obreros de Río Blanco se reunió (…) en una casa particular y formaron el Gran Círculo de Obreros Libres; se unieron al PLM y eligieron a Neira como presidente y a continuación inciaron una revista clandestina, Revolución Social…”[10]

 

 

En estas dos luchas los magonistas desarrollaron la capacidad organizativa en el plano de masas del PLM, a la vez que dentro de estas organizaciones reivindicativas la preparación, organización y dirección se mantuvo en las células de obreros revolucioarios ligados a la Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano.

 

En Cananea y Río Blanco fueron revueltas clasistas, impulsadas desde abajo, las que se levantaron contra los privilegios de los propietarios extranjeros y contribuyeron de modo directo a la formación de un nacionalismo revolucionario.[11]

 

Esto no sólo sucedió en México, sino también en Estados Unidos, donde el PLM aglutinaba a grandes sectores de los trabajadores Mexicanos residentes en ese país.

 

Tal es así que la Junta desarrolló una relación muy importante con el sindicato revolucionario Industrial Workers of the World (Obreros industriales del mundo) –IWW- y con la Wester Federetion of Miners (Federación de Mineros del Oeste) –WFM- en la cual incluso destacó como agitador y organizador en Arizona, Práxedis Guerrero.

 

La actividad del PLM en Nuevo México y Arizona se caracterizó por la asociación con los grupos sindicales. Entre los organizadores mejor dotados e ideológicamente más radicales que actuaron en esa región se encontraban Práxedis Guerero, Manuel Sarabia, Lázaro Gutiérrez de Lara y Fernando Palomares, que operaron intensamente en los centros mineros.[12]

 

La estrategia de los grupos del PLM fue siempre el desarrollar un sindicalismo de acción directa, centrado en la lucha reivindicativa, pero a través de la cual lograron un aumento potencial de la organizaciones de trabajadores.

 

El PLM desarrolló una especial vinculación y semejanza con la IWW debido no sólo “en terminos de sus respectivas ideologías; (sino en que) ambas organizaciones también experimentaron numerosas persecuciones por parte de las autoridades civiles.”[13]

 

La táctica del PLM fue ante todo oponer la lucha y la organización de los sectores explotados y oprimidos a fin de que estos apreciaran en la lucha de manera clara el antagonismo de intereses entre ellos y los patrones, además de constatar la labor del Estado siempre en defensa de los explotadores y contra los trabajadores.

 

En el campo la táctica fue similar, aunque con mayor sigilo. La estrategio se centró en preconizar la necesidad de que los peones se apropiaran de manera colectiva de las tierras de hacendadados y latifundistas. La propaganda del PLM a través de Regeneración sostuvo reiteradamente esta situación.

 

El papel de Regeneración como “agitador y organizador” colectivo destacó en estos trabajos del PLM; en torno a su difusión clandestina, proliferaron los núcleos secretos de carácter partidario y alrededor de estas “células” o “clubes” se fueron forjando organizaciones amplias con un carácter de masas, capaces de levantar las reivindicaciones más concrétas  e imediatas de los agrupados y vincularlas, a través de la prensa revolucionaria, con los objetivos generales y a largo plazo del Partido Liberal fijados en el programa de 1906[14]

 

El carácter reivindicativo de la lucha del PLM y su relación con la Junta, se expresarán claramente en 1910 y 1911, mietras los magonistas desarrollaron la lucha de guerrillas en México. Más adelante, tomando otros nombres, la Junta subsistirá hasta la muerte de Ricardo Flores Magón.

 

 

La lucha armada

 

La dictadura de Días persiguió, encarceló y asesino a magonistas de manera encarnizada. El propio Ricardo Flores Magón estuvo preso 7 veces, con un total de 13 años en cautiverio tanto en México como en EU.[15]

 

Esta situación y las constantes luchas del PLM, permitieron a la Junta consolidar su estrategia, logrando que antiguos liberales o simples disidentes adoptaran abiertamente los ideales libertarios de la Junta, y no sólo esto, sino llegaron a compartir la táctica de la insurrección armada como único medio para derrotar a Porfiro Díaz.

 

La lucha armada en el pensamiento magonista no fue núnca una idea en la que se centrara la totalidad de la táctica de lucha. Por el contrario, el PLM entendía que esta respondía a un nivel de concientización de los obreros y campesinos que en ellas participaron, por tanto este concepto se distancia de los que se usaran en la segunda mitad del siglo XX (llamense “foquismo”, “guera popular prolongada”, etc.)

 

La lucha armada no tenía como único fin la derrota del tirano, sino la expropiación revolucionaria de los medios de producción, es decir, de la socialización de campos, talleres, minas, fábricas, herramientas, maquinaria, etc.

 

Pero además esta lucha se desarrolló como la culminación lógica de la lucha entre explotados y explotadores, es decir, la lucha armada buscaba ante todo poner de maner inmediata en las manos de los obreros y campesinos las fábricas, campos, maquinas y talleres; a fin de abolir en lo inmediato el principio de autoridad –el Estado- y la propiedad privada de los medios de producción –el Capital-.

 

Para llevar esto adelante, la Junta dividió en 5 zonas político/geográficas el país

 

La del norte, por ejemplo, incluía los estados de Sinaloa, Baja California, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas. Para cada zona se nombró como jefe a un camarada de confianza con el título de Delegado. El jefe de las guerrillas estaba bajo su mando inmediato, y los subjefes, bajo el mando de este. Los simples guerrilleros no conocían mas que a su propio jefe y subjefe a quién elegían democráticamente, y el jefe de la guerrilla era el único que conocía al delegado de la zona bajo cuyo mando estaba.[16]

 

El concepto de ejercito magonista, distanciado del Ejercito Rojo que Trotsky desarrollaría años despúes en Rusia, se enmarcó siempre en la libre elección y revocabilidad de los mandos por parte de la tropa. Constituyendose en milicias de campesinos y obreros que operaron por decenas en México, a partir de 1906 hasta 1913.

 

Al tomar un  lugar, ya sea por asalto,  sorpresa o capitulación, se tendrá especial cuidado en no infligir tropelías  de ningún generó a los habitantes pacíficos; en no permitir ni ejecutar actos que pugnen con el espíritu de justicia que caracteriza la revolución. Todo indigno abuso será enérgicamente reprimido. La espada de la revolución será implacable para los opresores y sus cómplices, pero también lo será para los que bajo la bandera de la libertad busquen el ejercicio de criminales desenfrenado[17]

 

La actividad armada de la Junta apuntó a la consecución de una revolución integral –es decir, económica, política y social- rechazando la idea de la revolución por etapas o por decretos. El régimen de transcisión referido por los magonistas no implicó la instauración de una dictadura, que burguesa o proletaria no deja de ser dictadura, sino que se refirió a la circunstancia “eventual” de la lucha guerrillera en los frentes como avanzada de los campesinos y trabajadores en armas.

 

Ahora bien, la Junta también buscó aliados, entre los sectores campesinos marginados, para llevar adelante la lucha insurreccional, y en estas ocaciones, respetó los mandos históricos de dichos grupos previamente levantados en armas contra el régimen.

 

En estos caso, podemos señalar la relación de la Junta con el pueblo Yaqui, con el cual se aliaron para combatir la guerra de exterminió llevada a cabo por Díaz.

 

En el Estado de Veracruz destaca la guerrilla de Santana Rodríguez Palafox “Santanón”, quien se encontraba levantado en armas por diferencias con los cacíques locales.

 

La manera en que la Junta del PLM entró en contácto con él se dio de la siguiente manera:

 

Cuando Valerio Ortiz a nombre del Partido Liberal se entrevistó con Santana, éste declaró “que no tenía compromisos políticos con nadie, que únicamente se defendía de las fuerzas del gobierno, y que conforme lo perseguían tenía que robar para mantenerse él y los suyos”. Habiéndosele leído el Programa del Partido Liberal Mexicano, pues era analfabeta, aceptó con agrado unir sus fuerzas a las de los revolucionarios, y al poco tiempo fue nombrado por la Junta “delegado especial” y “comandante militar de los grupos revolucionarios que organice.”[18]

 

En Chihuahua los magonistas desde 1906 realizaron insurrecciones y sabotajes, intentando tomar Cd. Juárez. En 1908 realizaron acciones armadas en Viesca, Palomas y las Vacas.

 

En enero de 1911 había grupos liberales insurreccionados en Sonora, Chihuahua, Tlaxcala, Veracruz, Oaxaca, Morelos, y Durango.

 

Los días posteriores estuvieron plagados de enfrentamientos de los diversos grupos magonistas contra las fuerzas de la dictadura, como refiere Diego Abad de Santillán:

 

El 11 de febrero, Silva escribía desde Guadalupe, Chihuahua, a Flores Magón: “Tengo enarbolada en esta pueblo la bandera roja con nuestro querido lema: “Tierra y Libertad”. Al ver  ondeada esta  insignia de los desheredados, acariciada por la fresca brisa invernal, me siente verdaderamente feliz…” el 17 de febrero hubo un encuentro entre los liberales de Mexicali y las tropas federales al mando del coronel Vega; estas últimas sufrieron una vergonzosa derrota.

 

Por este motivo, Francisco I. Madero, representante de la facción burguesa que pugnaba por hacerse del poder ante el debilitamiento de la dictadura, recurrió a diversas estrategias para contrarrestar las fuerzas magonistas:

 

El mes de febrero es también memorable para los liberales, por la traición de Madero contra el viejo Prisciliano G Silva, que  se había adueñado de Guadalupe, Chihuahua. He aquí cómo sucedió: el 14 de febrero recibió Silva un mensaje de Madero solicitando ayuda para continuar la marcha desde Zaragoza, pues dado el estado de su columna, temía caer en manos de los federales. Silva le envió acho carros, un coche con veinte caballos  ensillados y dos carros con toda clase de provisiones. El encargado de dirigir el convoy a Madero era Lázaro Gutiérrez de Lara que había llegado con un grupo de norteamericanos a incorporarse a Silva. El 15 de febrero llegó Madero a Guadalupe con una importante columna, siendo tratado los maderistas amablemente por los liberales. Madero intento conquistar a Silva para su causa, con el pretexto primeramente de que iban a ser atacados por los federales de un momento a otro. Silva consintió en una acción  defensiva común y, al ir a tratar el plan de la campaña, fue arrestado por Madero por no querer  reconocer como presidente provisional. Las fuerzas liberales, mezcladas con las maderistas, fueron también desarmadas  traidoramente. Lázaro Gutiérrez de Lara, que fungió de Judas, se proclamó maderista; pero parece que lo era ya en el tiempo que se hacía pasar por liberal. Además de este hecho, Madero realizó otro menos cobarde: Gabino Cano iba a reunirse con cincuenta hombres a Silva, pero primeramente paso a la frontera de los Estados Unidos con trece heridos; Madero lo supo, y  denunció a Cano con las autoridades norteamericanas. Esas traiciones rompieron toda consideración, y Ricardo Flores Magón escribió aquel famoso artículo: “Francisco I Madero es un traidor a la causa de la libertad”, que provocó una completa escisión de las fuerzas que solían luchar eventualmente unidas contra el porfirismo. (…) Madero, aprovechando esa circunstancias hacía creer que los liberales y  los antireeleccionistas iban de acuerdo y hasta se publicaron manifiestos con los nombres de Francisco I Madero  y Ricardo Flores Magón: el primero “presidente provisional” de la república y el segundo “Vicepresidente”. 

 

Estas intrigas de Madero costaron mucho al movimiento armado magonista, aunque continuó luchando, siendo el mayor esfuerzo militar del PLM el de 1911, cuando tomaron Baja California con un ejercito de con destacada participación de miembros de la IWW como Joe Hill.

 

Sin embargo, la persecución y la distancia impidieron a los magonistas defender a mediano plazo las posiciones tomadas a lo largo de la frontera norte de México, cuanto más en los levantamientos en el centro y sur del país.

 

Posteriormente la Junta ante la incapacidad de soliviantar una lucha guerrillera, circuló entre sus miembros la indicación de insertarse en los grupos armados de raíz campesina, con la intención de ceder las armas y mantenerse en guerra hasta la oportunidad de una nueva reunificación, la cual nunca llegaría.

 

 

Conclusión

 

El magonismo fue sin duda la corriente más radical y que expreso de manera clara un programa revolucionario coherente en el estallido social de 1910.

 

La actividad de la Junta la llevó a visualizar de manera clara que sólo la actividad revolucionaria de los campesinos y obreros podría incubar un auténtico cambio social en México.

 

Ahondar en estos tres ejes del pensamiento magonista, es una tarea de suma importancia de la cual ahora sólo hemos enumerado los principales rasgos característicos, quedando pendiente un análisis a fondo de los muticitados ejes.

 

Para comprender mejor estos es recomendable buscar directamente la correspondencia de la Junta y de los organizadores obreros y guerrilleros del PLM.

 

También, mención aparte sería hablar del papel de Regeneración, de la participación aleccionadora de las mujeres en la lucha revolucionaria guiada por la Junta, de la estrategia seguida por cada columna guerrillera magonista, etc

 

Sin embargo, hemos hablado de los ejes estratégicos del magonismo, mostrando que la lucha revolucionaria desarrollada por estos se cimentaba en ideas firmes y sus tácticas respondían a una planificación revolucionaria determinada, contrario a las acusaciones fáciles que en ocasiones se han vertido contra el anarquismo revolucionario defendido por los magonistas.[19]

 

Entre las lecciones del magonismo la idea de que la lucha libertaria es a su vez una lucha en el plano organizativo, defensivo y ofensivo, debe de servir para guiar luchas presentes y futuras. Para quienes participamos en estas, debemos de buscar dotar dichas luchas con perspectivas clasistas y combativas, a su vez que con estrategias y tácticas que nos permitan alcanzar la victoria.

 

El magonismo lega un testamento político claro y concreto, sin dar lugar a medias tintas, Ricardo Flores Magón y Librado Rivera apuntaron certeramente cuales son nuestras tareas de cara a las luchas presentes y futuras, quedan pues en nosotros luchar por conquistar el mundo sin explotados ni explotadores por el que lucharon y murieron los compañeros:

 

Toca pues, a nosotros, los consientes, preparar la mentalidad popular para cuando llegue el momento, ya que no preparar la insurrección, por que la insurrección nace de la tiranía.

Preparar al pueblo no sólo para que espere con serenidad los grandes acontecimientos  que vislumbramos, si no que sea capaz de no dejarse arrastrar por los que quieren conducirlos ahora por cambios de flores e idéntica esclavitud o tiranía semejante a la que hoy sufrimos.

 

Para lograr que la rebeldía inconsciente no forje con sus propios brazos la cadena nueva que de nuevo ha de esclavizar al pueblo, es preciso que nosotros, todos los que no creemos en gobiernos, todos los que estamos convencidos de que gobierno, cualquiera que sea su forma y quien  quiera que se encuentre enfrente de él, es tiranía, por que no es una institución creada para proteger al débil, si no para amparar al fuerte, nos coloquemos a la altura de las circunstancias   y sin temor propaguemos nuestro santo ideal anarquista, el único humano, el único justo, el único verdadero.

 

No hacerlo, es traicionar a sabiendas las vagas  aspiraciones de los pueblos a una libertad sin límite, como no sean los límites naturales, esto es, una libertad que no dañe a la conservación de la especie.

No hacerlo, es dejar manos libres a aquellos que quieren aprovechar, para fines meramente personales, el sacrificio de los humildes.No hacerlo, es afirmar lo que dicen nuestros contrarios: que ésta muy lejano el tiempo en que pueda implantarse nuestro ideal. Actividad, actividad y más actividad, esto es lo que reclama el momento.

Que cada hombre y cada mujer que amen el ideal anarquista, lo propaguen con tesón, con terquedad, sin hacer aprecio de burlas, sin medir peligros, sin reparar en consecuencias.

 

¡Manos a la obra, camaradas, y el porvenir será para nuestro ideal![20] 

 

 

Gracias 

Alonso A.

*Esta ponencia fue presentada por el camarada Alonso A. durante el evento


[1] Enrique Flores Magón. Aclaraciones de la vida y obra de Ricardo Flores Magón. Texto recopilado en el libro Discursos de Ricardo Flores Magón. Editorial Antorcha. Méxido D.F. 1977 pág 13

[2] Idem

[3] Armando Bartra. Regeneración 1900-1918. ERA-SEP. México 1977. pág 16 

[4] Salvador Hernández Padilla. El magonismo: historia de una pasión libertaria 1900/1922. ERA. Méxido DF. Pág 34

[5] Ricardo Flores Magón. Regeneración, 3 de Junio de 1911. “La obra de Juárez”

[6] bartra

[7] Salvador Hernández Padilla. El magonismo: historia de una pasión libertaria 1900/1922. ERA. Méxido DF. Pág 167

[8] Ibid pág 30

[9] John Mason Hart. El México revolucionario. Alianza Editorial Mexicana. México D.F. 1987 pág. 105

[10] Idem

[11] Ibid pág. 111

[12] Juan Gómez-Quiñones, las ideas políticas de Ricardo Flores Magón, ed. Era, México, 1977, p. 47.

[13] Lawrence Douglas Taylor, La campaña magonista de 1911 en Baja California, ed. COLEF, México, p. 1992.

[14] Armando Bartra. Regeneración 1900-1918. ERA-SEP. México 1977. pág 18

[15] Diego Abad de Santillán, Ricardo Flores Magón: apostol de la Revolución mexicana, ed. Antorcha

[16] Samuel Kaplan, Combatimos la tiranía, citado en Salvador Hernández Padilla. El magonismo: historia de una pasión libertaria 1900/1922. Era, Méxido, p. 91.

[17] Diego Abad de Santillán, Ricardo Flores Magón: apostol de la Revolución mexicana, ed. Antorcha 

[18] Armando Bartra. Regeneración 1900-1918. ERA-SEP. México 1977. pág 28

[19] Tanto en la época de los Flores Magón cómo en años recientes, por ignorancia o por mala voluntad no han faltado las voces que a base de críticas infundadas, aún desde posiciones que intentan hacerse pasar por anarquistas, han denigrado y lanzado mil y un acusaciones a la lucha magonista.

[20] Ricardo Flores Magón y Librado Rivera, Manifiesto a los trabajadores, anarquistas y al mundo. 1918



Regeneración, periódico independiente de combate
diciembre 3, 2008, 2:54 am
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Con el propósito de recuperar la memoria histórica de nuestra clase, durante las jornadas se expusieron algunas de las más célebres portadas del periódico Regeneración, con el objeto de rescatar del olvido dicho órgano de prensa, el cual tuvo una vida combativa y fue siempre una palestra, una auténtica tribuna de los proletarios y los oprimidos.

Ha aqui algunas de esas imágenes:

¡Magón vive, la lucha sigue!

¡Magón vive y vive, la lucha sigue y sigue!



“No renunciaré al ideal, venga lo que venga”
diciembre 3, 2008, 2:43 am
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FLORES MAGÓN

No renunciaré al ideal, venga lo que venga

 

“¡Adelante, compañeros! Pronto escucharéis los primeros disparos; pronto lanzarán el grito de rebeldía los oprimidos. Que no haya uno solo que deje de secundar el movimiento, lanzando con toda la fuerza de la convicción este grito supremo: ¡Tierra y Libertad…!” (Regeneración, 19 de noviembre de 1910)

 Ricardo Flores Magón nació en San Antonio Eloxochitlán, Oaxaca, el año de 1873 en el seno de una familia humilde. Realizó sus estudios primarios en la ciudad de México y ahí mismo ingresa a la Escuela Nacional Preparatoria. En 1893 inicia la carrera de abogado en la Escuela Superior de Jurisprudencia, misma que no concluye y se inicia como periodista de oposición en “El Demócrata”.

En 1900, en compañía de su hermano Jesús, fundan el periódico “Regeneración”, cuya campaña en contra del presidente Porfirio Díaz le da por resultado ser encarcelado. Al salir de la cárcel en 1902, colabora en el periódico “El Hijo del Ahuizóte” y vuelve a ser aprehendido. Dos años después, escapa de la persecución de la dictadura y llega a San Antonio, Texas. Junto con su hermano Enrique, reanudan la publicación de “Regeneración”, pero se ven obligados a trasladarse a San Luis, Missouri, debido a la implacable persecución que el General Díaz ordenó en contra de ellos.

EL MAGONISMO

El magonismo es un movimiento politico-social de principios de este siglo que impulsaba al pueblo mexicano a hacer la revolución total, o sea, una revolución del sistema económico, político y social. Realizaron varios levantamientos y tres veces impulsaron los magonistas la revolución armada en el país: primero en septiembre de 1906, después en junio de 1908 y finalmente durante la primera mitad de 1911 en Baja California Norte,

El magonismo que arraigo en todo el pueblo rebelde fue dinamizado por tres herramientas fundamentales: un periódico, Regeneración, fundado en 1900, a través del cual pudieran difundir sus ideas y algunas instrucciones. Una organización, el Partido Liberal Mexicano, llamado a constituirse en 1905. Y una ideología, el magonismo, que se radicaliza gracias al impulso de Ricardo Flores Magón, y de ser inicialmente liberal se transforma en socialista libertario. En esta ideología anarquista de Flores Magón, es muy importante la presencia de la forma de vida de los pueblos indios, basada en la ayuda mutua, la propiedad comunal y la organización tradicional.

Lo que debe quedar claro es que la revolución que buscaban los magonistas era total, radical, muy diferente por tanto a lo que se ha llamado “revolución mexicana maderista”. Por ello, el magonismo no es su precursor, porque no luchaban por lo mismo.

El 25 de mayo de 1911 llegaba a su fin la dictadura con la renuncia de Porfirio Díaz a la presidencia de la República, triunfando con ello el movimiento maderista. Sin embargo, ese triunfo no significaba el triunfo de la revolución para Ricardo Flores Magón, sino su degeneración en un simple movimiento político y llamaba al pueblo mexicano a impedirlo:

Es necesario, pues, abrir los ojos, mexicanos. No nos conformemos con que Madero vaya a sentarse en el sillón presidencial, porque ningún gobierno podrá decretar la felicidad. La felicidad se consigue obteniendo la libertad económica por medio de la toma de posesión de la tierra y de la maquinaria de producción, para aprovechar todo en común. Francisco I. Madero y Porfirio Díaz acaban de celebrar un tratado de paz… Se harán tal vez las elecciones, resultará electo presidente un hombre bueno; pero ese hombre, por bueno que sea, no podrá salvar de la miseria a la inmensa mayoría del pueblo mexicano, porque como gobernante tendrá forzosamente que velar por los intereses de la clase capitalista, pues no para otra cosa sirven los gobiernos…” (Regeneración, 27 de mayo)

Las ideas que pregonaba Flores Magón fueron levantadas en gran parte por Emiliano Zapata, el cual, junto a Pancho Villa desde el norte llevaron la revolución adelante por tierra y libertad.

LA CONSTITUCIÓN HA MUERTO

Al celebrarse el 5 de febrero de 1903, Ricardo Flores Magón denunció los abusos del gobierno de Porfirio Díaz, afirmando que como consecuencia de ese gobierno, la Constitución había muerto:

Cuando ha llegado un 5 de febrero más y… la Justicia ha sido arrojada de su templo por infames mercaderes y sobre la tumba de la Constitución se alza con cinismo una teocracia inaudita ¿para qué recibir esa fecha, digna de mejor pueblo, con hipócritas muestras de alegría?”

Esta crítica del liberal Flores Magón, hoy todavía vigente, se hizo más dura al volverse anarquista: “Si la Constitución de 1857 no benefició a la clase trabajadora, eso se debió a que el tal libraco no fue escrito para emancipar a la clase trabajadora, sino para legalizar el robo cometido por la clase patronal y robustecer la autoridad” (Regeneración, 28 de febrero de 1914).

LA ACRACIA VIAJA A MÉXICO

De las corrientes socialistas europeas, será el anarquismo el que ejerza mayor influencia sobre los miembros de la Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano (P.L.M.)

El antiestatismo, el ateismo y el igualitarismo, así como el desprecio ácrata por los mecanismos electorales, atraerán intensamente a un sector del PLM.; todo ello, al igual que la persecución, la cárcel y el exilio había preparado las cosas para que dicho sector viera como única salida ante el despotismo porfirista, la revuelta radical.

La Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano no imprime a su discurso una postura abiertamente anarquista sino hasta después de 1906; no obstante, desde 1904 viene promoviendo la creación de grupos armados en más de doce estados de la República mexicana.

Posteriormente, en los manifiestos de 1911, el núcleo anarquista del Partido Liberal Mexicano dirige sus dardos hacia la trinidad maldita: capital, autoridad y clero, invitando a la rebelión y a la expropiación, así como a la formación de milicias armadas.

EL DERECHO A LA REVUELTA

En marzo de 1918 se lanzará el último manifiesto magonista, que es una exhortiva a los anarquistas del mundo para que el borde de ese abismo de barbarie que era la Primera Guerra Mundial, se lanzaran a la revuelta; este manifiesto termina con el grito de ¡Viva Tierra y Libertad! Dicho manifiesto costaría el noveno encarcelamientoa Ricardo Flores Magón.

En 1921, Ricardo Flores Magón reacciona contra la actitud del Ministerio de Justicia de Estados Unidos de proponerle la libertad a cambio de su arrepentimiento:

¿Arrepentimiento? No he explotado el sudor, el dolor, la fatiga ni el trabajo de otros; no he oprimido una sola alma; no tengo de qué arrepentirme. Mi vida ha sido consumida sin haber adquirido riqueza, poder o gloria, cuando pude haber obtenido esas tres cosas muy fácilmente; pero no lo lamento. Riqueza, poder o gloria solamente se conquistan atropellando los derechos de otros. Mi conciencia está tranquila, porque sabe que bajo mi vestidura de convicto late un corazón honrado. Yo pudiera ser puesto en libertad tan sólo con firmar una petición de perdón (pero no lo haré) porque es mi honor como luchador por la libertad, mi honor como defensor del pobre y del desheredado, vigorizado durante 30 años de lucha por la justicia para todos, el que está en peligro… No renunciaré al ideal, venga lo que venga” (Carta a Nicolás T. Bernal, 3 de agosto de 1921).

 

Dentro del noveno encarcelamiento a los 49 años de edad, casi ciego y enfermo de los pulmones, encuentra la muerte el 20 de noviembre de 1922 en la cárcel de Leanvenworth (Kansas). Otro magonista preso, Librado Rivera, fue el primero en ver el cadáver y observo claras huellas de ahorcamiento. La versión oficial fue que murió del corazón.

Para trasladar el cadáver de Ricardo Flores Magón desde Kansas, en el centro de Estados Unidos, hasta la ciudad de México, no fue el gobierno sino los trabajadores los que se hicieron cargo. Los ferrocarrileros, entonces organizados en sindicato independiente, se coordinaron con obreros norteamericanos para embalsamar el cuerpo y traerlo por tren. Cuentan las crónicas y se observa en algunas fotos, que a su paso por distintas ciudades mexicanas, la multitud rendía homenaje al oaxaqueño asesinado. Finalmente llegó al D.F. al mediodía del 15 de enero de 1923 y tras realizar una marcha con el féretro por el centro de la ciudad, fue velado en el local de los ferrocarrileros y sepultado por la tarde en el Panteón Francés, en una tumba comprada por el mismo sindicato.

Ricardo Flores Magón decía que sobre su tumba sus amigos podrían escribir “aquí yace un soñador”, porque él imaginaba un mundo mejor y luchaba por construirlo. Esa voluntad de imaginar libremente y moverse para concretar las utopías es lo que hace valiosos a los hombres, como Ricardo Flores Magón.

 

Las ideas de Flores Magón, quien lucho por la causa de los oprimidos, de los pobres, de los explotados, empapando a su pueblo de un espíritu rebelde y libertarios nos deja el legado de seguir creando alternativas para que los pueblos se levanten contra su enemigo pregonando la conciencia de clase, la lucha y la libertad.

¡VIVA TIERRA Y LIBERTAD!

 

FUNDACION DE ESTUDIOS LIBERTARIOS “FLORES MAGÓN”

 

 * Esta ponencia fue aportada por las y los compañeros de Montevideo, Uruguay; quienes se solidarizaron con las jornadas de Homenaje. Desde aca nuestro saludo y nuestro abrazo combativo.